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Peter Gould: una pregunta de camino a la escuela

Un Corán cerrado sobre una alfombra bajo una luz cálida
Imagen: Qur’an still life — Malik Shibly / Unsplash (Licencia de Unsplash).

Desde pequeño, Peter Gould quería dedicarse al diseño, la informática y el arte. La religión apenas le interesaba. En su último año de escuela, una estudiante musulmana a la que conocía del trayecto en autobús lo hizo reconsiderar esa indiferencia. Era inteligente y creía en Dios. Comprender cómo se unían ambas cosas lo llevó a preguntar por una fe que nunca había examinado seriamente.

A las conversaciones siguieron lecturas, conferencias y una investigación propia. El Corán y los principios del islam lo animaron a continuar. En una entrevista publicada en 2007, recordó que había ocultado durante muchos meses su interés a la familia, guardando el Corán entre revistas de guitarra. Su comprensión avanzaba antes de sentirse preparado para explicar aquel cambio en casa.

También probó el ayuno y la oración. Durante el ramadán de 2002, años después de sus primeras preguntas, pronunció la declaración de fe. Al recordarlo, señaló la serenidad como uno de los aspectos que lo habían atraído y describió la profunda impresión que le produjo rezar aquella noche. La decisión culminaba una búsqueda prolongada, no un único encuentro.

Al principio, sus padres quedaron sorprendidos. Sin embargo, después habló de visitas frecuentes, llamadas y una buena relación con ellos. Necesitaban tiempo para comprender qué significaba aquella elección para su hijo y para los vínculos familiares. Aceptar su decisión no equivalía a compartir sus creencias. El afecto permanecía junto a preguntas que requerían paciencia.

La fe también influyó en su trabajo. Había creado un negocio de diseño web con un antiguo compañero de escuela, pero algunos proyectos propuestos chocaban con sus convicciones. Mencionó una tienda de vino por internet entre los motivos que lo llevaron a dejar aquella sociedad. Emprender de nuevo significaba pensar en la finalidad de cada proyecto, además de en cómo realizarlo.

Gould siguió trabajando en diseño y proyectos digitales, y alentó a creadores y emprendedores musulmanes a desarrollar sus capacidades. Conservó sus intereses de infancia, acompañados ahora por preguntas sobre su propósito. La búsqueda iniciada en el camino a la escuela alcanzó el estudio, la familia y el trabajo. Tras declarar su fe, continuaba aprendiendo a darle forma en la vida diaria.

Fuentes

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