Volver a todas las historias

Mathilde Loujayne: de preguntar por el Creador a leer el Corán

Un Corán cerrado sobre una alfombra bajo una luz cálida
Malik Shibly / Unsplash — Fuente · Licencia.

Una pregunta que nació en la infancia

Mathilde Loujayne creció en el sur de Francia, en una familia no religiosa. Recuerda que hacia los ocho años comenzó a preguntarse por el Creador y el universo. Estudiaba en un colegio católico y pidió a sus padres que la dejaran bautizarse; ellos apoyaron su decisión. Su búsqueda religiosa continuó mientras crecía.[1]

Después de la muerte de su hermano mayor, la familia se trasladó a Mascate. Allí supo que su padre había abrazado el islam y comenzó a conversar sobre religión con él y con sus propios amigos del colegio. La lectura comparada de las religiones, junto con sus preguntas sobre la historia de los textos bíblicos, dio paso a otra cuestión: ¿podía encontrar una revelación que reconociera como preservada?[1]

Leer el Corán después del 11 de septiembre

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y de las acusaciones dirigidas contra los musulmanes, decidió leer el Corán por sí misma. Explica que quería comprender lo que ocurría en el mundo y buscar la verdad y un mensaje de Dios que no hubiera sido alterado por los seres humanos. En su libro también relaciona la lectura de textos religiosos con las preguntas surgidas tras la muerte de su hermano.[1]

En su libro y en varias entrevistas explica que, en marzo de 2002, poco después de cumplir dieciocho años y cuando había avanzado aproximadamente hasta la mitad del Corán, llegó a convencerse de que había encontrado la palabra preservada de Dios y de que Jesús era uno de Sus mensajeros. Pidió a la bibliotecaria de su instituto que la pusiera en contacto con alguien que pudiera orientarla, y así conoció al jeque Khalfan Al Esry. Después pronunció la shahada en la casa familiar, durante la cena y en presencia de su familia.[1] [3]

Un comienzo que exigía aprendizaje y paciencia

La declaración de fe no hizo desaparecer todas las dificultades. Mathilde habla de tensiones familiares y sociales al principio, de aprender a rezar, de vivir su primer Ramadán y de construir la práctica paso a paso. Años más tarde reunió esa experiencia en Big Little Steps, pensado para mujeres que exploran el islam y para nuevas musulmanas que buscan la orientación que a ella le habría gustado encontrar al comienzo.[3] [2]

En sus consejos públicos destaca la fuerza del buen ejemplo informado y la importancia de acoger las preguntas de quienes no son musulmanes. Para la nueva musulmana, resume el camino en pequeños pasos sucesivos: aprender sin prisa, mantener la constancia y valorar el progreso sincero por encima de una perfección inmediata.[3] [2]

Fuentes

  1. Big Little Steps — libro
  2. Entrevista en GLOSS
  3. Entrevista con Mathilde Loujayne, 2019
  4. The National — perfil de la autora
  5. Google Books — ficha bibliográfica

Volver al índice de historias