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Kaiji Kadir Wada: ¿Puede el ayuno abrir una pregunta antes de la certeza?

Un sendero entre árboles de un jardín

¿Puede una persona probar una práctica religiosa antes de aceptar la fe de la que procede? Si lo hace libremente, ¿puede esa experiencia llevarla más allá de una imagen formada a distancia?

Kaiji Wada describió su vida anterior en Japón como secular. Hasta 2015 conocía el islam sobre todo a través de los medios. Entonces viajó a Brunéi como estudiante de intercambio. Los musulmanes dejaron de ser figuras de una pantalla y se convirtieron en personas cuya vida cotidiana podía observar. [1] [3]

En Brunéi, las personas que conoció cambiaron la imagen del islam que había formado a través de los medios. [1]

Una vida distinta ante la dificultad

En un testimonio recogido por BBC News Indonesia y reproducido por Jakarta Islamic Centre en 2020, Wada dijo que los musulmanes que conoció podían vivir felices sin alcohol. Recordó que el trato con ellos le había aportado paz y un mayor dominio de sí mismo. [3]

Un Ramadán antes de la shahada

En 2017, antes de ser musulmán, Wada ayunó el mes entero de Ramadán. Recordó la experiencia como difícil. [1]

Después relacionó aquella experiencia con la intención. Habló de su importancia en el ayuno, la oración, dejar el alcohol y aprender el Corán. [1]

Wada abrazó el islam en octubre de 2017. Lo recordó en una entrevista escrita publicada en junio de 2018. Un reportaje posterior sitúa su shahada en una mezquita de Tokio. [1] [3]

Cuando la ciudad no cambia por Ramadán

Wada contó que sus compañeros salían a almorzar mientras él permanecía solo en la oficina. El ayuno, la oración durante el trabajo y la oración del viernes le hacían reconocer de nuevo su identidad musulmana. [1]

En 2021 explicó que comenzó a aprender la oración con vídeos para niños y consultó a amigos musulmanes cuando encontraba dificultades. Al descubrir diferencias entre escuelas jurídicas, siguió a la comunidad local durante su estancia en Indonesia. Por entonces dirigía una empresa de selección de personal y trabajaba desde casa durante la pandemia. Rompía el ayuno con comida corriente y organizaba la oración y el ayuno dentro de su jornada laboral. [2]

En diciembre de 2019 realizó la umra con un grupo de conversos. Al recordar la primera visión de la Kaaba, relacionó la emoción con la grandeza y la guía de Dios. [3]

Conocer a musulmanes cambió su visión del islam. El ayuno le planteó nuevas preguntas y sus amigos lo acompañaron mientras aprendía. [1] [2] [3]

Fuentes

Fotografía: Volodymyr Leush / Unsplash.