Abdurraheem Green: las preguntas que lo llevaron al Corán

Anthony Green creció en un ambiente católico y estudió en un internado religioso de Inglaterra. Aquella educación no resolvió sus preguntas sobre Dios y el sentido de la vida. En una entrevista publicada en 1997 recordó su dificultad para conciliar algunas creencias recibidas y su búsqueda más allá de las respuestas que conocía desde niño.
Egipto pasó a formar parte de ese camino cuando el trabajo de su padre lo llevó a pasar allí las vacaciones escolares. Recordaba la impresión que le produjeron la oración de algunas personas y su manera de afrontar las dificultades. Una conversación con un egipcio sobre la divinidad de Cristo y la muerte lo enfrentó a dudas que ya tenía. No presentó aquel diálogo como el momento de su conversión.
Leyó historia, filosofía y textos de distintas religiones. Durante un tiempo practicó el budismo sin incorporarse formalmente a él. La lectura del Corán dio otra dirección a su búsqueda: según explicó, llegó a convencerse de que era una revelación divina. La fe en un solo Dios y la confianza en aquel libro comenzaron a sustituir su recorrido entre ideas diversas.
Abrazó el islam a finales de los años ochenta, hacia 1987–1988, y pasó a ser conocido como Abdurraheem Green. Al contar su historia atribuyó la guía a Dios. Su relato reunió preguntas, lecturas y conversaciones, sin reducir la decisión a la admiración por una sociedad o a un único encuentro.
Después pasó del estudio del islam a explicarlo a otras personas. En la entrevista de 1997 mencionó su trabajo con una organización de medios islámicos y sus intervenciones en Hyde Park, Londres. Años más tarde, iERA documentó su participación en un programa celebrado en Malawi en 2017. Allí compartió su recorrido en actividades que incluían diálogo, educación y apoyo a nuevos musulmanes.
Su historia va de las preguntas personales al encuentro con quienes también buscan respuestas. Al hablar de la divulgación del islam, insistió en invitar a adorar únicamente a Dios. La lectura y el diálogo siguieron en el centro del camino que describía: primero acudió a ellos como buscador; después compartió lo que creía haber encontrado.
