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Brian Wright: cuando criticar el islam lo llevó a sus fuentes

Un Corán cerrado sobre una alfombra bajo una luz cálida
Malik Shibly / Unsplash — source · license.

Al llegar al instituto se había distanciado de la religión; asistir a la iglesia servía más para guardar las apariencias ante su familia que para expresar una convicción. Su padre murió después de convivir casi una década con el cáncer, y Brian culpó a Dios por aquel sufrimiento. Tampoco sus amigos cercanos se tomaban la religión en serio como para mostrarle otro camino.

En la universidad estudió Relaciones Internacionales y debía escoger una lengua extranjera. Ninguna de las opciones europeas le atraía, así que eligió árabe. Sus profesores lo animaron a asistir a conferencias públicas en una mezquita local mientras preparaba un semestre en El Cairo. Un testimonio posterior en primera persona fecha en 2004 su primera visita a un país musulmán, Egipto. Pasó allí unos seis meses, conoció el islam en la vida cotidiana y volvió dispuesto a acercarse más.

El movimiento siguiente, sin embargo, fue en sentido contrario. De regreso en la universidad leyó historia religiosa y se topó con preguntas difíciles sobre la edad de Aisha, la violencia y las penas hudud. Recorrió blogs y artículos abiertamente hostiles al islam y durante un tiempo se convenció de que aquella religión no era para él. Más tarde describió esa etapa diciendo que se había convertido en enemigo del islam, aunque nunca hizo pública esa oposición.

Para construir una crítica más sólida que la polémica repetida, acudió directamente al Corán y la Sunna. Cuanto más profundizaba en cada cuestión, más compleja resultaba la realidad y menos se parecía a lo que le habían dicho las fuentes hostiles. Las dudas no desaparecieron de golpe ni el desacuerdo se convirtió en certeza de la noche a la mañana; el conocimiento contradictorio lo llevó a retirarse de la investigación durante varios meses.

En su último año universitario, un amigo musulmán le preguntó adónde había llegado. Brian respondió que ya creía probable la existencia de Dios y reconocía a Muhammad como Su profeta, pero no sabía qué seguía. En el relato publicado por Brian, el amigo observó que aquella creencia equivalía a ser musulmán sin haberlo hecho oficial. Al cabo de unos días, Brian reconoció que la descripción era exacta.

El cuarto día de Ramadán, después de dedicar casi un año a investigar argumentos contra el islam, fue a una mezquita local y declaró su fe. Su relato no publica el nombre de la mezquita ni el año gregoriano, por lo que esta historia no atribuye una precisión mayor. El intervalo seguro comienza con el viaje a El Cairo de 2004 y termina antes de su posterior trayectoria académica en Egipto; la Universidad Americana de El Cairo registra que completó allí su maestría en junio de 2012.

Tras los estudios de grado volvió a Egipto, vivió allí más de siete años, estudió ciencias islámicas y completó la maestría antes de proseguir un doctorado en historia del derecho islámico. En un ensayo de 2021 escribió como musulmán occidental marcado por una larga residencia en sociedades musulmanas y reconoció tanto sus bienes como sus imperfecciones. Ese testimonio fechado pertenece a su itinerario documentado; no permite inferir un estado religioso privado posterior a su publicación.

Fuentes

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