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Dian Sastrowardoyo: una pregunta que abrió el camino

Un Corán cerrado sobre una alfombra bajo una luz cálida
Imagen: Qur’an still life — Malik Shibly / Unsplash (Licencia de Unsplash).

Dian Sastrowardoyo creció entre diferencias religiosas: recibió una educación católica y su padre era budista. En secundaria empezó a leer filosofía y a preguntarse por Dios y la vida. Quería respuestas comprensibles, no solamente una identidad heredada.

Esa curiosidad la llevó a explorar varias religiones. Una pregunta que recordó después era por qué se había creado el mundo si finalmente tendría un fin. La planteó a maestros de distintas tradiciones y explicó que las respuestas de entonces no habían resuelto su inquietud.

Una familiar la invitó a una reunión de estudio islámico. Acudió sin grandes expectativas y encontró a un maestro que abordó sus preguntas con explicaciones que entendía, apoyándose en el Corán. Según su relato, resultó decisivo que las preguntas recibieran atención en lugar de ser descartadas.

Siguió aprendiendo y eligió el islam a comienzos de los años dos mil. Las cuestiones pasaron a ser también prácticas. Empezó a memorizar al-Fatiha, el capítulo inicial del Corán, y los sonidos árabes desconocidos exigían esfuerzo. Quería comprender lo que recitaría al rezar, no limitarse a reproducirlo.

La relación con su madre siguió formando parte del recorrido. En 2021 la describió como una persona que apoyaba su elección y la animaba a practicar seriamente su fe, desde una convicción propia. Ese apoyo adquirió después una forma concreta al aprender a leer el Corán, aunque sus creencias fueran distintas.

En un testimonio compartido en 2015 recordó haber completado una lectura del Corán antes de casarse en 2010. Su madre la animó, conocía el esfuerzo de sus clases y estuvo a su lado. Al volver a contar su historia en 2024, aprender al-Fatiha y su significado seguía ocupando un lugar especial.

Su recorrido une una pregunta intelectual con la tarea cotidiana de aprender a leer y rezar. Encontrar una respuesta convincente no termina el trabajo: abre otra etapa. ¿Sabemos escuchar las preguntas y acompañar después los pequeños pasos de aprendizaje que requieren?

Fuentes

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