Paul Pogba: cuando la amistad y las preguntas lo llevaron a una oración que cambió su búsqueda

Paul Pogba nació en Francia en una familia de origen guineano. Su madre practicaba el islam, pero él afirmó con claridad que no fue criado como musulmán. Primero conoció la religión desde cierta distancia; ya de joven adulto se acercó a ella mediante amigos musulmanes, cuya conducta, oración y reuniones de Ramadán observaba. No fue la continuación automática de una identidad heredada, sino el comienzo de una pregunta personal.
Pogba atravesó una etapa que describió como difícil y empezó a cuestionarse muchas cosas. Las conversaciones con sus amigos abrieron una puerta sin sustituir su propia elección. Investigó por su cuenta, los acompañó a la mezquita y participó en diálogos sobre religión. En otra entrevista explicó que le atrajeron su manera de vivir y su oración colectiva, antes de llegar a una convicción por su búsqueda.
Recordó un punto de inflexión sencillo: rezó una vez con sus amigos y sintió una calma y una diferencia importantes para él. No presentó esa sensación como prueba para otros; la contó como un reconocimiento personal tras el cual dijo que aquel era su camino. Desde entonces siguió rezando y aprendiendo, vinculando la adoración con el agradecimiento y el perdón, no solo con la apariencia.
En 2019 dijo que el islam le abrió la mente, le dio más paz interior y lo hizo más consciente de la otra vida y del respeto humano. En 2023 volvió a los mismos temas: creer en un solo Dios y obedecerlo le ofreció una explicación más amplia del propósito de la vida e influyó en su manera de mirar la familia, el trabajo, la dificultad y el éxito.
En mayo de 2017, Pogba compartió una fotografía junto a la Kaaba durante la umrah. [CNN, 2017]
