Rania Yeap: una pregunta bajo el pañuelo

¿Se puede empezar a acercarse a una fe sin saber todavía adónde llevará ese camino? ¿Y cómo conservar un espacio propio para pensar cuando el primer paso ya está a la vista de todos?
Felixia Yeap, una mujer malasia de origen chino que después sería conocida como Rania Yeap, empezó a llevar el hiyab antes de hacer su declaración formal de fe. [1][2]
Lo que no resolvía la vida exterior
En su blog, Yeap contó que había crecido sin una adscripción religiosa definida ni formación religiosa. En busca de Dios, asistió durante dos años a una iglesia católica los domingos por la tarde y conoció prácticas vinculadas a Kuan Yin y al budismo. [1]
Lo que ella podía afirmar sobre sí misma era que no había sentido la cercanía a Dios que buscaba. Al aprender sobre el islam, escribió, comenzó a experimentar esa cercanía de otra manera. [1]
La pregunta por Dios convivía con otra: la del sentido de su vida. Tras años dedicada al modelaje, conocía un entorno donde la comodidad, los bienes y la atención pública podían presentarse como señales de felicidad. En su testimonio habló de un vacío que esas cosas no habían resuelto. [1]
Aprender mientras los demás opinan
Cuando empezó a cubrirse el cabello, todavía no era musulmana. Antes de pronunciar la profesión de fe llevaba casi siete meses usando el hiyab y aprendiendo sobre el islam. [1]
El cambio visible atrajo respuestas antes de que el proceso hubiera concluido. Ella mencionó insultos, burlas, acusaciones, exclusión y presión. También agradeció a quienes la animaban y acompañaban. [1]
Los cambios que describió no se reducían a la ropa. Dijo sentirse más serena, más dispuesta a aceptar su vida y más agradecida por una existencia sencilla. Los objetos caros y el brillo social habían perdido parte de su atractivo. Habló de arrepentimiento y del deseo de ser mejor persona. [1]
Una madre, un nombre, una pertenencia
Su madre apoyó su decisión. [1]
Su madre no era musulmana y sabía poco del islam. Aun así, había observado que su hija maduraba y cambiaba para bien. [1]
Yeap dejó igualmente claro que seguiría siendo china y conservaría el nombre chino recibido de su madre. El nombre nuevo se sumaría al anterior; no lo borraría. [1]
El día de su declaración de fe
El 3 de julio de 2014, en su vigésimo octavo cumpleaños, Yeap narró en su blog su búsqueda de Dios. Se consideraba musulmana en su corazón y se preparaba para declarar su fe ante testigos, acompañada por familiares y personas cercanas que la apoyaban. Quería mantener la ocasión fuera de la cobertura mediática. [1]
Aquella tarde pronunció la shahada en una mezquita de Taman Tun Dr Ismail, Kuala Lumpur, según el anuncio que recogió mStar. La información mencionaba también a su madre y a cuatro testigos. [2]
Relacionó el nuevo nombre con un sueño. [1][2]
La vida después de la decisión
En 2015, Rania fue coautora de #Baby Muslimah, un libro sobre su vida tras abrazar el islam. [4]
En julio de 2017 describió cómo difundía el islam y buscaba iniciativas solidarias en internet, respondiendo cortésmente a críticas y bloqueando abusos persistentes. [5]
La puerta no es todo el camino
El primer contacto con una fe puede llegar mediante una lectura, una amistad o una práctica que antes parecía ajena. No todas las búsquedas empiezan con una discusión formal. Pero la emoción inicial, por valiosa que resulte, no responde por sí sola a todas las preguntas.
Tras casi siete meses de aprendizaje, Rania eligió un nuevo comienzo, conservando el nombre recibido de su madre y su identidad china malasia. [1][2]
