Nenad Ristić: años de comparación que terminaron en paz

Nenad Ristić creció en el sur de Serbia y fue bautizado en la Iglesia ortodoxa a los quince años, por elección propia y de su familia. Dijo que las guerras y la propaganda de los años noventa empeoraron la imagen de los musulmanes en su entorno y que él tampoco estaba libre de aquellas ideas heredadas.
El estudio de la historia abrió otra puerta. Los textos religiosos formaban parte de su preparación universitaria, y después trabajó como guía turístico en Turquía y Egipto. Allí vio vidas musulmanas distintas de lo que imaginaba; la cuestión pasó de una imagen heredada de las personas a una comparación directa entre vida y texto.
No atribuyó la decisión a un instante repentino. Dijo que el proceso duró varios años y que leyó el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y el Corán mientras buscaba un camino hacia Dios. Al llegar a la convicción decidió; describió su islam como reconciliación con Dios y paz consigo mismo.
La entrevista apareció en febrero de 2017 y dijo que se había hecho musulmán ocho meses antes. También narró que un viernes del junio anterior fue a la mezquita Bajrakli de Belgrado y pronunció la shahada. El texto no fija el día, por lo que el relato conserva aproximadamente junio de 2016 y no añade testigos no identificados.
Ristić mantuvo su nombre y su identidad serbia, y rechazó equiparar nacionalidad con religión heredada. Dijo que cambió la dieta, aprendió las frases árabes necesarias para rezar e intentó conciliar la práctica con el trabajo. Según su relato, su hijo y sus amigos cercanos recibieron la noticia con calma.
El valor más claro de su historia es que corregir una imagen puede requerir lectura y encuentro, y que una decisión religiosa madura no tiene por qué borrar nombre o patria. [N1, N2]
