Yusha Evans: una lectura que abrió otro camino

Yusha Evans imaginaba su futuro en el ministerio cristiano. Creció en un ambiente cristiano conservador en Greenville, Carolina del Sur, participó en la vida de la iglesia y quiso dedicarse a predicar. Sin embargo, estudiar el libro que esperaba enseñar a otros despertó preguntas que cambiaron su rumbo.
En 1996 comenzó a revisar seriamente sus creencias. Según su testimonio, lo que comprendía al leer ya no encajaba con algunas ideas recibidas durante su formación. Dejó el cristianismo y exploró otras tradiciones. Abandonar respuestas conocidas no significaba haber encontrado las que buscaba.
El encuentro con un musulmán le permitió conocer el islam de cerca. Asistió a la oración del viernes, pidió un Corán y lo leyó. En su relato, observar la oración y estudiar el texto forman parte de una misma búsqueda: el islam pasó a ser una fe que podía examinar personalmente.
Sitúa su aceptación del islam en diciembre de 1998 y recuerda haber pronunciado la declaración de fe en casa de un conocido musulmán. Al hablar del cambio, describió una conexión con el Creador y una nueva orientación vital. Después de elegir, comenzaba la tarea de vivir conforme a esa convicción.
Su familia tuvo dificultades para aceptar la decisión. Recordó intentos de disuadirlo, mientras él consideraba que el islam le había ayudado a reorganizar su vida. La convicción y las dificultades familiares aparecen juntas en su testimonio.
Evans compartió después su recorrido públicamente y escribió How the Bible Led Me to Islam. La historia empieza con un lector que desea comprender y continúa con las responsabilidades de una fe elegida. Nos deja una pregunta concreta: ¿hemos dedicado a nuestras propias dudas el tiempo necesario para leer y comprobar?
