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Anisa Kissoon: cuando una pregunta de infancia se convirtió en una elección clara

Un Corán cerrado sobre una alfombra bajo una luz cálida
Malik Shibly / Unsplash — source · license.

La pregunta de Anisa Kissoon nació antes de que el islam entrara en su horizonte. Creció en Gran Bretaña, en una familia de origen caribeño, y a los cinco años no podía conciliar la afirmación de que Dios es uno con la explicación de la Trinidad recibida en la escuela dominical. No tenía lenguaje para debatir, pero conservó una pregunta: ¿cómo podía el Uno ser también tres?

Durante la adolescencia visitó distintas iglesias y siguió buscando una explicación coherente de la fe en un solo Dios. El islam ni siquiera parecía una opción. Lo había confundido con una religión asiática, ligada a un pueblo y no con un mensaje capaz de dirigirse a una joven británica de raíces caribeñas. Ese supuesto étnico fue uno de los velos que su camino tuvo que retirar.

La primera influencia cercana llegó por medio de su hermano. Él empezó a aprender sobre el islam siendo muy joven y, según descubrió ella después, lo aceptó discretamente. Le aconsejaba para que evitara el alcohol, las drogas y las relaciones dañinas, mientras rezaba y leía el Corán. Antes de entender la teología, Anisa vio en su conducta una disciplina moral concreta.

Más tarde, una amiga le sugirió ir a Hyde Park, donde varios oradores hablaban con el público. Allí escuchó a Abdul Raheem Green presentar a Muhammad como el último mensajero en la línea de profetas que ella ya respetaba. Aquel encuentro no sustituyó años de preguntas: conectó su convicción en un solo Dios con el Corán y la continuidad de la profecía.

Según su testimonio, aquella noche las piezas encajaron: Dios sin asociados, el Corán como revelación y Muhammad dentro de la tradición profética. No quiso permanecer suspendida en la duda; fue a casa de su amiga, donde estaba el hermano de esta, que también había abrazado el islam, y pronunció la shahada. [Fuente]

La declaración no puso fin al aprendizaje. Asistió a clases sobre los fundamentos del islam y el tawhid, ayudó a establecer un espacio de oración y un círculo de conversación en la escuela, y empezó a hablar con su familia. Aquel espacio dio a otros estudiantes la oportunidad de formular preguntas que las etiquetas heredadas habían mantenido cerradas.

El coste social apareció pronto. Afrontó presión por el hiyab y más tarde objeciones de familiares cristianos durante una visita a Jamaica. No abandonó su amor por Jesús: lo entendía como profeta y mensajero, no como divino. Defendió sus decisiones sobre culto, vestimenta y límites sociales sin convertir la vida privada de sus parientes en materia de juicio público.

Su historia muestra que la primera barrera no siempre es el rechazo al islam, sino no verlo fuera de un estereotipo étnico. Cuando encontró su afirmación sobre Dios en sus propios términos, una antigua pregunta recibió una respuesta coherente. La pregunta para el lector es directa: ¿conoce el islam por los pueblos con los que lo asocia, o por lo que afirma sobre Dios, la revelación y la profecía?

Fuentes de verificación

  1. Anisa Kissoon — My Brother Helped Me Convert to Islam
  2. The Message, Issue 7, June 2006 — A Ten Year Journey to Islam
  3. Muslim Council of Britain — community profile
  4. My Journey to Islam: Anisa Kissoon — programme record
  5. 19 April 2005 mailing-list archive copy