Stuart Smith: treinta años hasta escuchar la pregunta sencilla

Stuart Smith nació en Glasgow en 1945 y creció en una familia cristiana conservadora. Contó después que sus parientes asociaban el islam con la violencia y rechazaron su decisión; aun así, aquella imagen heredada no detuvo su búsqueda cuando conoció el islam por sí mismo.
Tenía veintinueve años y trabajaba en Marsella en 1974 cuando oyó la llamada a la oración. No comprendía sus palabras, pero quiso saber qué significaba aquella convocatoria. Unas dos semanas después volvió a casa, abrió una traducción inglesa del Corán e inició una lectura que se prolongaría durante muchos años.
Los relatos coránicos sobre María y Jesús atrajeron su atención y respondieron preguntas doctrinales que seguían abiertas para él. Memorizó algunos pasajes, guardó una alfombra y ropa para la oración y pidió a Dios guía. Sin embargo, lo frenó un malentendido: creía que no podía entrar en el islam hasta que un musulmán lo invitara formalmente.
En Escocia, en 2010, conoció en una cafetería al estudiante kuwaití de farmacia Talal Al-Enezi. Smith habló con él y con sus amigos sobre el islam, y volvieron a encontrarse un viernes. Después de que Smith recitara una parte de la sura al-Rahman, Al-Enezi le hizo una pregunta directa: si estaba tan convencido, ¿por qué no se hacía musulmán?
Smith lloró y dijo que llevaba años esperando una pregunta así. Al-Enezi le explicó que la puerta no dependía de una invitación formal y le preguntó si estaba preparado en ese momento. Respondió que sí. Tomaron un taxi hasta una mezquita cercana, donde pronunció los dos testimonios de fe que ya conocía. La entrevista fija el año y el día de la semana, pero no publica la fecha exacta ni el nombre de la mezquita.
Un mes después realizó la umra y, antes de terminar el año, el hach, según el testimonio presencial de Al-Enezi. La dificultad familiar continuó. En la entrevista de septiembre de 2012, Smith dijo que sus parientes aún rechazaban su decisión, mientras él expresaba satisfacción por haberse hecho musulmán. Es una descripción fechada de su estado entonces, no una inferencia sobre un presente no documentado.
Su historia depende menos de un instante repentino que de un pequeño malentendido que duró décadas. Comenzó con una pregunta sobre el adhan, creció mediante la lectura del Corán y se resolvió en una conversación clara que corrigió lo que había supuesto. Tras años de espera, necesitó una pregunta sincera y una explicación sencilla de un camino que siempre había estado abierto.
